Santiago Calatrava
Biografía
Etapa académica
Trabajos y proyectos
Estilo
Hoy se considera a Calatrava como uno de los arquitectos especializados en grandes estructuras. Contrariamente a lo que es habitual en muchos arquitectos, que ocultan las estructuras de sus edificios, Calatrava, como ingeniero que es, las convierte en elementos esenciales en las mismas.
Calatrava ha recibido numerosos premios y reconocimientos por su trabajo entre los que destaca el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1999. Ha sido nombrado Doctor Honoris Causa en doce ocasiones.
La obra de Calatrava supone una auténtica revolución en la arquitectura, caracterizada por la reunión de la arquitectura y la ingeniería, que vienen circulando separadas desde el siglo XVIII.Santiago Calatrava supone un reencuentro con la tradición constructiva de la arquitectura, con influencias de Fernando Higueras, Jørn Utzon, Antonio Gaudí, y las arquitecturas gótica y romana. En un momento en que muchas arquitecturas hacen gala de una gran banalidad, y muchas obras de ingenieria hacen ostentación involuntaria de una gran ordinariez, Calatrava ha producido una gran influencia en la arquitectura contemporánea.
Críticas
Calatrava en 1996 fue elegido para la construcción de un puente sobre el "Gran Canal" en la ciudad de Venecia. Desde que el proyecto fue aprobado numerosos cambios estructurales han sido realizados debido a la inestabilidad mecánica de la estructura y al excesivo peso del puente,7 el cual podría causar que los márgenes del canal se cayesen. La obra fue parada brevemente al poco de comenzar. En 10 años el proyecto ha sido inspeccionado por más de 8 consultoras diferentes y el coste del proyecto ha aumentado más de tres veces del presupuesto original;8 en 2008 el puente fue terminado y el alcalde decidió no festejar la inauguración debido a la polémica generada durante la construcción.9
La crítica más común y generalizada a la obra de Calatrava fue recogida por el diario estadounidense The New York Times en 2009. En sus páginas, se afirmó que los edificios de Calatrava presentan "una preocupante incongruencia entre la extravagancia de su arquitectura y el limitado porpósito al que sirve", en referencia a la estación que Calatrava ha diseñado para la zona cero de Nueva York.10 De hecho, no es la primera obra de Calatrava que ha sido criticada por extravagante, por ineficacia al distribuir el espacio, o por poco práctica. Por ejemplo, el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe de Valencia ha sido ampliamente criticado por ofrecer inmensos espacios poco adecuados a su objetivo que son un derroche de espacio difícilemente empleable, con techos altos, paredes de formas irregulares, elementos estructurales pasantes,..., de manera que el espacio expuesto es una ínfima fracción del espacio construido. Además, en ese mismo edificio se ha señalado el derroche energético que supone tener que refrigerar un edificio inmenso cerrado en su totalidad con ventanales que, durante el día valenciano medio, elevarían sobremanera la temperatura del local. Otros, como la terminal del aeropuerto de Bilbao, han recibido abiertas críticas por situar la zona de espera para llegadas en plena calle en un territorio de clima oceánico en el que llueve a menudo, por emplear en su construcción el caro y poco ecológico hormigón blanco, y por una distribución interior que desaprovecha gran cantidad de espacio. En general, sus detractores señalan que Calatrava pretende diseñar grandes y espectaculares cajas que luego rellena con mayor o menor fortuna, sin modificar apenas su estilo, que ha sido tachado de repetitivo y poco variado,11 sin adecuarse apenas al entorno en que construye, ni en lo refereido a la climatología, ni en lo referido al propio paraje natural o entorno arquitectónico en que va a enmarcarse la nueva construcción
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